Ji GrasPor JOSÉ IGNACIO GRAS CASTAÑO / El examen, hay que reconocerlo, era muy difícil. Abarcaba múltiples y variadas materias: gastos del personal, gastos corrientes, financieros, contratos de servicios externalizados…). Al terminar, los cuatro estudiantes entregan sus trabajos al profe, que los examina y comenta. Qué raro. Sólo uno tiene respuesta, los otros tres están en blanco. Dicen que han tenido poco tiempo y, para no hacerlo bien, preferían dejarlo en blanco. El profe piensa para sí: excusas de mal estudiante.

El problema planteado era difícil. El barco que debe navegar estaba anclado más de veinte años, casi fosilizado, con roturas, con mucho lastre, obsoleto y con un equipo de mando continuidad del anterior. Lo más sencillo es protestar y criticar lo mal que está. Lo práctico, lo responsable, es plantearse cómo lograr que este barco pueda llegar a buen puerto. La cuestión se resume en cómo hacer operativo y útil un presupuesto de 404 millones de euros. Unas cuentas con poco margen de maniobra, ya que más del 80 por ciento está comprometido: de cada 100 euros, 30 son para pagar al personal, 43 para los contratos con las empresas y gastos de mantenimiento, y 7 para la carga financiera. En el mejor de los casos quedan 20 euros para gastos que podemos reorientar, misión compleja y difícil.

La nueva tripulación que está en el barco, antes de subir, expresó su compromiso de alcanzar acuerdos para que navegara y en buena dirección. En coherencia con ese compromiso se plantearon estas propuestas: incrementar 1.900.000 euros para potenciar la gestión de las juntas municipales, mejorar los servicios en pedanías y reducir las desigualdades. Unos 900.000 para impulsar las políticas de empleo.  Para políticas sociales 500.000 euros más, con el fin de reducir la pobreza y exclusión social, sobre todo la infantil. Otros 100.000 para mejorar nuestro patrimonio cultural. Una partida nueva para la revisión del PGOU, con 45.000 euros, y dejar claro que el crecimiento de Murcia debe ser sostenible. La reorientación del gasto de 3’5 millones de euros representa un 17’5 por ciento sobre las partidas con margen de modificación. Cuantitativamente pueden considerarse pequeñas: el de la igualdad entre pedanías y centro, crecimiento sostenible, la cultura y el patrimonio, lucha contra la pobreza y las políticas de empleo. Bañado de color PTE: Participación, Transparencia y Eficiencia.

Ante las protestas de los que han presentado el examen en blanco, que estiman insignificantes los cambios, el profe reconoce que cuantitativamente las propuestas son pequeñas, pero cualitativamente muy relevantes. Señalan rumbo y, sobre todo, que este barco obsoleto empieza a moverse. Son indicadores que en la carta de navegación están claros y definidos. Hay que entenderlos como destino al que se va y no como metas alcanzadas. Les recuerda el proverbio chino: cuando un sabio señala la luna el necio se queda mirando el dedo. Sé que no sois necios, pero por favor, en esta ocasión, no os quedéis mirando el dedo.

Nota: el profe examinador eres tú, lector, y todas las ciudadanas y ciudadanos del municipio de Murcia.