El Grupo Municipal califica este proyecto como una ‘chapuza’ y advierte de que “ahora y de nuevo con el dinero de todos los murcianos se tendrá que reparar esta chapuza, por lo que esta ocurrencia del ex alcalde Ballesta y de su concejal Guillén nos va a suponer un dineral”

El Grupo Municipal Socialista acusa a los populares de hacer un uso “caprichoso y arbitrario del dinero público al invertir en placas que dañan edificios históricos protegidos”. Hoy “hemos conocido que Cultura considera ilegales las placas inteligentes colocadas por el PP hace unos meses, una decisión que está demostrando que las placas serán inteligentes pero los responsables de la decisión de instalarlas no”.

Además, el Grupo Municipal señala que estas placas forman parte de una gran inversión de 900.000 euros, una cantidad enorme para un proyecto que no va a tener ninguna utilidad”.

“Teníamos muchas sospechas acerca de la gestión tan irregular del anterior equipo de Gobierno y en pocas semanas nos estamos encontrando situaciones, proyectos e inversiones, como esta, que son más producto de la chapuza que de obras de interés general para que pudieran disfrutarlas todos los murcianos y murcianas”.

Asimismo, desde el PSOE municipal, se advierte de que la elaboración de las placas que ahora hay que retirar han supuesto un gasto de 18.000 euros a los que hay que sumar también otros 18.000€ por la instalación, casualmente la cantidad límite para hacer contratos menores.

Pero es que además, el Ayuntamiento de Murcia “y de nuevo con el dinero de todos los murcianos tendrá que reparar esta chapuza, por lo que el capricho del ex alcalde Ballesta y de su concejal Guillén nos va a suponer un dineral”.

Estos 36.000 euros forman parte  de una inversión total de 900.000 euros para instalar las placas en todo el municpio, a lo que hay sumar también los 200.000 euros de la licencia de Navilens, que facilita la tecnología de los códigos. Por ello, los socialistas en el Ayuntamiento se preguntan si “de verdad es necesaria esta macro inversión en la situación actual de pandemia y de incremento de personas que están en exlcusión social”.

Igualmente, recuerdan que la información de uso de los códigos no ha sido debidamente traslada a la población, ya que se necesita de una aplicación específica para acceder, por lo que esta tecnología ha estado infrautilizada.

A todo esto, hay que añadir que este proyecto dado adolece de “falta de rigor técnico

porque no fueron los informados ni los técnicos de Urbanismo y los de servicios de Arqueología municipal, ignorando que se iban a colocar en edificios protegidos”.